martes, 21 de junio de 2011

Un test sobre el juicio moral

Moral Sense Test (MST) es una encuesta sobre el juicio moral. Se plantean unos dilemas morales hipotéticos y se solicita que el encuestado dé una respuesta. http://moral.wjh.harvard.edu/
La investigación está patrocinada por el Laboratorio de Neurociencias Cognitivas de Primates de la Universidad de Harvard.

La convicción de los investigadores es que el "intelectualismo" de la ética ha llevado a conceder un papel primordial a los elementos racionales en el juicio moral, y, por tanto, ha permitido y fomentado la idea de que el desarrollo moral es algo progresivo, que se adquiere a través de un entrenamiento y un aprendizaje. Frente a ello, afirman que «La mayoría de nuestras intuiciones morales son inconscientes, involuntarias, y universales, y se desarrollan en cada niño a pesar de no tener educación formal. Cuando los humanos, desde los hombres primitivos del Valle del Rift hasta los multimillonarios de Silicon Valley, generan intuiciones morales, éstas son decisiones instintivas que se toman sin saber porqué o cómo; Nosotros llamamos a esta capacidad, nuestra facultad moral.» Y citan como teóricos que les inspiran a David Hume y a John Rawls, combinación ésta cuando menos curiosa, cuya lógica se nos escapa.

La investigación sobre el desarrollo moral es un tema bien conocido. Suele citarse a Lawrence Kohlberg como el autor más importante que propuso una teoría del desarrollo moral en etapas, al modo como lo hiciera J. Piaget hablando del desarrollo cognitivo. El modelo de Kohlberg está también basado en una investigación en la que se proponían dilemas morales a niños de diversas edades, con el fin de evaluar las respuestas y determinar si existían patrones comunes que permitieran establecer una secuencia de fases, necesaria y universal, como la que finalmente encontró este autor.

Son muchas las críticas que ha recibido: por su inspiración kantiana (al proponer que el nivel de mayor desarrollo moral, postconvencional, coincide con la posibilidad de elaborar juicios morales basados en principios universales, autónomamente, y no asumiendo normas convencionales); por su indiferencia ante los factores emocionales (que sin embargo, parecen determinantes en la toma de decisiones morales); por su pretendida universalizabilidad, prescindiendo de las diferencias culturales (que en el ámbito de los valores son inexcusables); y por su sesgo de género (al haber investigado sólo con niños varones, como le critica su discípula C. Gilligan, famosa por su propuesta de una ética del cuidado). No obstante, sigue siendo el modelo más aceptado.

Lo que ahora proponen estos investigadores parece un planteamiento similar, pero con supuestos teóricos diferentes. En este caso, la hipótesis es que las intuiciones morales son inconscientes, involuntarias, instintivas, como una suerte de "sentido moral innato" que estaría instalado en el ser humano y que sería independiente y, al parecer, más impositivo y presente que los aprendizajes intelectuales. La cuestión es interesante, pero no exenta de controversia.

Que hay elementos subyacentes, probablemente inconscientes e involuntarios, en nuestro comportamiento y en la toma de decisiones, resulta evidente. Aunque conviene huir de los posibles reduccionismos neurobiológicos, que están tan de moda últimamente. Lo que sería menos admisible es la afirmación de que esos elementos explican todo, como un determinismo que permitiera predecir la acción humana, o "liberarla" de los elementos adquiridos por el aprendizaje, la cultura, la modificación (incluso biológica) que las experiencias vividas van generando en el individuo. Sin embargo, todavía no sabemos en qué acabará esta investigación, ni si serán éstas sus conclusiones. Habrá que esperar. Por ahora, basta con responder el test.

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